La criminalidad debe ser enfrentada y tratada con fundamentos lógicos y técnicos. No es correcto valerse de la conmoción que causan los crímenes más horrendos para hacer demagogia y jugar con los sentimientos elementales de las personas.
Tras la violación y asesinato de la menor de cinco años, Francisca Silva Benavente, ha vuelto a mencionarse la idea de reponer la pena de muerte en el país para casos como el abuso sexual con homicidio y parricidio.
Sin duda hechos escalofriantes como el que hemos conocido recientemente actúan como si fueran catalizadores del inconsciente colectivo, haciendo que mucha gente dotada de sensibilidad se exprese y demande lo que considera la sanción más dura para evitar que este tipo de hecho siga ocurriendo. Aún así, la legislación, y muy en particular la relativa a la pena de muerte, debe ser desarrollada con sumo cuidado y tras una profunda reflexión que vaya más allá de los impulsos del momento y de los sentimientos más elementales.
Hasta donde sé, se ha demostrado que todos los argumentos a favor de la pena de muerte han probado ser falaces. En particular no hay una correlación inversa entre la ocurrencia de este tipo de crímenes de alto impacto y la vigencia y aplicación de dicha pena. En otras palabras: cuando se aplicaba la pena de muerte había tantos o más crímenes de este tipo que ahora y, en consecuencia, sería falso que al reponerla estos crímenes vayan a disminuir.
Por otra parte, es falso que la sanción más enérgica sea la muerte, ya que la cadena perpetua efectiva es un castigo extremadamente duro y ciertamente que más largo. Más aún, aunque efectivamente la pena de muerte fuera la sanción más drástica – que no es – y aunque permitiera disminuir la criminalidad – cosa que no hace – aún así subsiste la pregunta ética: ¿Está facultado el Estado para matar a sus propios ciudadanos en casos como estos? Claramente muchos problemas de la sociedad podrían ser resueltos de raíz si contestamos afirmativamente a esa pregunta; sin embargo, resulta evidente que no basta con ello.
Personalmente creo que no es concebible que el Estado elimine ciudadanos. Pero aunque así no fuera, aunque pensara distinto, lo que no es una mera opinión sino un hecho irrefutable es que los argumentos que se esgrimen para hacerlo carecen de todo fundamento sólido.
Que las dramáticas circunstancias en que Francisca fue abusada y perdió la vida no nos hagan perder la cabeza. La delincuencia y la criminalidad deben ser tratados con fundamentos técnicos y no usarlos para obtener dividendos electorales ni para la demagogia fácil.

2 respuestas hasta el momento ↓
Eduardo Bastías // 10 Agosto 2009 a 11:12 am |
Ayer en el programa estelar de TVN, los padres de Francisca dijeron que quieren que su asesino pase toda una vida en la cárcel antes de morir.
Aún así hay quienes piden reponer una legislación retrógrada que se los impediría, que les impediría tener la tranquilidad de que se ha hecho justicia.
angelica aguilera // 14 Agosto 2009 a 7:01 pm |
La pena de muerte, no hace otra cosa que liberar al asesino, parricida, loco de remate, o lo que sea, de las consecuencias que provocaron sus actos. No sería mas provehoso, y escarmentador, y porque no, castigador, la sentencia de por vida??, por otro lado, es acaso justo, que los padres de esta misma pequeña, yo, tu, y todos los que tratamos de llevar una vida decente, tengamos que pagar día a día la Manutencion, de tipos como este???. Acaso no hay en el pais caminos por construir, carreteras que terminar,lugares que mejorar, donde estos personajes puedan ser utilizados de manera provechosa y que beneficein a la comunidad??.
por que no hacer que sean ellos mismos los que generen sus alimentos, y su pasar por lo que les queda de vida, que ojala sea mucha, para que tengan mas tiempo aun para arrepentirse, o por lo menos para darse cuenta de la gravedad de sus acciones…… no estoy de acuerdo con la pena de muerte, pero si con el presidio remitido, efectivo, pero agregaria, con trabajos, y forzados, si no lo hacen, peor para ellos…..
un abrazo a todos.!!!