Eduardo Bastías Alarcón

La Brecha Social en Chile y el Informe de la OECD

8 Abril 2009 · 1 comentario

 

Tras casi dos décadas de gobiernos Concertacionistas, las condiciones básicas de la población han mejorado, pero la brecha entre ricos y pobres, paradojalmente, se ha acentuado en lugar de declinar.

1088924_annual_report_2El pasado lunes, la Organización para la Cooperación Económica y el Desarrollo, más conocida por sus siglas en inglés: OECD, presentó un informe acerca de las condiciones laborales del país, en el que se constatan algunos hechos y se formulan recomendaciones a seguir.

Recordemos que Chile no es miembro de dicha organización, pero desde hace un par de años se encuentra en conversaciones para integrarse a este “exclusivo club”. En este contexto, las recomendaciones de la OECD pueden parecernos, casi, exigencias que Chile debe cumplir si desea ser admitido. No obstante, no debemos perder de vista que lo relevante no es seguir al pie de la letra dichas recomendaciones sino, más bien, solucionar eficaz y eficientemente los problemas detectados y mencionados en el informe.

El reporte de la OECD sobre el mercado laboral y las políticas sociales chilenas no se restringe a un marco de tiempo reciente, de manera que, aunque se le menciona, el impacto de la “crisis internacional” no es el eje del diagnóstico. Por el contrario, el informe habla del fuerte crecimiento económico experimentado por Chile durante las dos décadas pasadas, señalando que ha ayudado a reducir la pobreza y que los estándares de vivienda, educación y salud se han incrementado. Sin embargo, a la vez resalta que los niveles de iniquidad son más altos en Chile que en las naciones miembros de la OECD. Concretamente, se puntualiza que el 10% más rico del país tiene ingresos 29 veces más altos que el 10% más pobre, en circunstancias que el promedio de los países miembros es de 9 veces.

El reporte también menciona las dificultades de los jóvenes y de las mujeres para encontrar trabajo, así como los niveles de empleo informal, que aún estando entre los más bajos de América Latina, son altos en comparación con los niveles propios de los países miembros de la OECD. Por otro lado, se hace hincapié en que muchos de los trabajos creados recientemente  son mal pagados y relacionados con servicios poco productivos.

Sin duda todos estos problemas son reales y muy conocidos por todos. En tal sentido el informe de la OECD no plantea novedad alguna. Sólo nos vuelve a poner frente al espejo o bien nos permite ver las cifras rojas en nuestra propia libreta de notas. Tras casi dos décadas de gobiernos Concertacionistas las condiciones básicas de la población han mejorado, pero la brecha entre ricos y pobres – que ha sido el “caballito de batalla” de la centro-izquierda – paradojalmente, se ha acentuado en lugar de declinar.

Para resolver estos problemas y, de paso, hacer frente a la “crisis”, la OECD hace una serie de recomendaciones, las cuales se pueden resumir diciendo que Chile debe invertir más en el empleo y en políticas sociales para reducir sus altos niveles de inequidad y pobreza.

Estamos completamente de acuerdo con esas directrices. Nos parece que instituciones como el FOSIS no están haciendo todo lo que podrían o lo que debieran hacer. Es cierto que se han desarrollado muchos proyectos, capacitaciones y asesorías dirigidas a los micro-empresarios, pero –muchas veces – los que más ganan con esos proyectos no son los supuestos beneficiarios sino que las fundaciones y organizaciones que se adjudican tales propuestas, constituyendo éste otro síntoma más de la denominada “ideología de la corrupción”.

Más allá de las recomendaciones concretas que la OECD hace, es claro que resulta urgente crear trabajos más estables y mejor remunerados y, para ello, es necesario tomarse en serio el tema de la innovación e insertarse en el mundo productivo con servicios de mayor valor agregado y con fuertes componentes intangibles. ¡Estamos en la era del conocimiento y aún vendemos principalmente commodities! Si queremos ponernos pantalones largos y jugar en las ligas mayores, aún nos falta mucho por hacer. Nos falta justamente aquello que, tras casi dos décadas, la Concertación no ha logrado, muy por el contrario, en algún sentido ha contribuido a prolongar y hasta a acentuar.

Ilustración gentileza de .

Categorías: Chile

1 respuesta hasta el momento ↓

  • Arturo Ruiz Ortega // 27 Abril 2009 a 8:49 pm | Responder

    Pues nos toca ponernos firmes con los legisladores, políticos y empresarios y comenzar a legislar en favor de la gente… esa de las jornadas laborales absurdamente largas, que anda en transantiago, que se educa como el… y que no ve a sus hijos, que se meten en tribus urbanas para reemplazar la familia…

    La Concertación es derecha, la oposición es derecha, no existe más que una izquierda engañada que en todas las segundas vueltas apoya a una derecha que se disfraza de izquierda…

    Me niego a seguir diciendo obviedades así de obvias, me siento estúpido diciendo lo que debiera ser evidente… pero nadie más las dice, o peor todo el mundo las dice, pero nadie las escribe en donde puedan leerse.

    Otras obviedades que no voy a decir, porque Paulsen y Villegas las han dicho de sobra en “Tolerancia 0″ y Michael Moore en sus documentales:

    1 La educación es mala porque conviene a los intereses de la oligarquía pública y privada que así sea.

    2 Pasar de comodities requiere de gente educada.

    3 Existe una clase que se cree dueña de Chile y que nos trata a todos como sirvientes.

    El resto son sólo lugares comunes que ni siquiera nombro… el problema es que es cierto.

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