El mundo cambió y los gerentes que no se renueven terminarán conduciendo a sus empresas por callejones sin salida y entrampando sus propias carreras.
Es bastante obvio que muchos tipos de “trabajadores del conocimiento” – tales como ingenieros, científicos, y periodistas, por ejemplo – han visto sus trabajos transformados por las tecnologías de la información. En efecto, muchos de ellos pasan gran parte de su tiempo delante de un computador. El hardware y el software que utilizan les permiten investigar, analizar, simular y hasta hacer pronósticos. Las redes a las que pertenecen les permiten tener acceso a verdaderos mares de datos y compartir su trabajo amplia y fácilmente.
La lista de las profesiones que han sido transformadas por las nuevas tecnologías no para de crecer y ya incluye a profesiones y oficios alejados de los negocios duros, como la fotografía, el videocine, la música y el arte en general. Hasta los jugadores de ajedrez, por ejemplo, han descubierto en la tecnología una forma de encontrar siempre un rival dispuesto a batirse a duelo dentro de la aldea global y el software les permite entrenar y estudiar con mucha más facilidad que la simple lectura de los aburridos libros de antaño.
Tan fuerte ha sido el impacto de la revolución cibernética en el mundo, que incluso se habla de una “nueva economía”, para describir el advenimiento de una economía basada en el conocimiento, producto de los nuevos progresos en tecnología y la globalización económica. Así las cosas, resulta bastante claro que la gestión de empresas no puede ausentarse ni apartarse de esta realidad omnipresente.
Ciertamente, herramientas como los ERP y la tendencia creciente a emplear las nuevas tecnologías para apoyar el desempeño en todos los niveles de la organización, especialmente en los más altos, nos hacen percatarnos que, en la actualidad, el gerente que no entiende de tecnología debería aprender de una vez o sencillamente buscarse otro trabajo.
Desde la ya casi prehistórica era de los “DPDs” (departamentos de procesamiento de datos), mucha agua ha pasado bajo el puente en la forma de verdaderas olas – casi tsunamis, me atrevería a decir – como “gestión del conocimiento”, “business intelligence”, performance management”, “business analytics” y otras que aún están por llegar. Estar fuera de esta vorágine es verdaderamente imposible para una empresa que pretenda asumir un cierto liderazgo dentro de su industria.
La formación en los MBA, y en las carreras de pregrado afines, ha comenzado a reaccionar ante esta realidad y es así como podemos encontrar cursos de “gestión informática” – con diversos nombres – en casi todos los programas consolidados. Tampoco es raro encontrar diplomados y seminarios de actualización para quienes ya pasaron por el MBA hace algún tiempo y, por cierto, no quieren que los bajen del tren.
Personalmente, me ha tocado hacer clases y producir material de estudio sobre estos temas. Mi meta ha sido revelar a los alumnos lo que las nuevas tecnologías pueden hacer por ellos y lo que – a su vez – ellos/ellas necesitan hacer, de manera que sus organizaciones tengan éxito con la tecnología. Me doy por satisfecho si, al final del curso, mis estudiantes comprenden que la tecnología es una de las mejores y más útiles herramientas disponibles para ayudarles a conducir, a cambiar, mejorar y crear valor en sus empresas.
