Es inaceptable que se profieran amenazas al Contralor por intentar desempeñar su función, constituye un acto temerario e imprudente, y el Secretario General de la Presidencia le debe excusas no sólo a Ramiro Mendoza sino que a todo el país.
En 1887, Lord Acton acuñó su célebre “dictum”: Power tends to corrupt, and absolute power corrupts absolutely. Así es: el poder induce a la corrupción – está en la naturaleza humana que así sea – y, mientras más grande sea ese poder, mayor termina siendo la corrupción. Por eso, en una república democrática, es tan importante la alternancia en el poder y el rol que desempeñan los entes fiscalizadores y de control, como la Cámara de Diputados y la Contraloría General de la República.
Esta semana hemos sido testigos de un hecho inaceptable: el Secretario General de la Presidencia, José Antonio Viera Gallo, ha presionado públicamente al Contralor General de la República, Ramiro Mendoza, para que no controle a los ministros ni investigue si los secretarios de estado incurren en prácticas de intervencionismo u otras posibles irregularidades.
